River busca reforzar su plantel con jugadores que puedan ponerse la camiseta y rendir inmediatamente, hecho bastante difícil. Siempre le cuento a los desmemoriados que Enzo Francéscoli en su primer año en River fue un desastre, hasta que se adaptó. Más recientemente, recordarán los insultos que le propinaban a Nicolás de la Cruz en sus primeros meses.
No me gusta que los hinchas vayan a la cancha a insultar a nuestro jugadores, y mucho menos comparto que silben a un chico de 19 años como Subiabre que, si bien no ha rendido como se esperaba o parece no tener la actitud necesaria para jugar en River, no creo que cambie en base a que lo maltraten de esa manera. Tienen a los 11 jugadores del equipo contrario para desquitarse todo lo que quieran. A los nuestros aplausos para los que lo merecen y mudo silencio de desaprobación para quienes no rinden, con eso es suficiente.
Ya tenemos una incorporación de jerarquía, un campeón del mundo, un aguerrido defensor que puede ordenar la defensa: Nicolás Otamendi, confeso hincha de River. La contra: tiene 38 años, pero a lo mejor con la jerarquía le alcanza para jugar 7 puntos. Veremos.
Hay otros nombres en danza.
Ezequiel Palacios: el buen volante que exportamos hace unos años, siempre manifiesta su deseo de volver a River, pero tiene contrato hasta el 2030 con el Bayer Leverkusen, donde es una pieza fundamental.
Mauro Arambarri: ¿quién? Ya empezamos. A lo mejor es un tapado, un fenómeno escondido pero se destaca en un equipo de segunda como el Getafé. En las últimas horas, River ofertó €3.500.000 más bonos por el 50% del pase. Cabe resaltar que el club español posee el 50% de la ficha del jugador, mientras que la mitad restante se la reparten entre Boston River (30%) y el propio futbolista (20%). Tiene 30 años, puede jugar de 5 o más adelantado. Lo único que les digo es que en el Getafé se destaca Boselli, que en River no pegó ni una y le acabamos de vender el 100% del pase.
Giovanni Simeone: delantero del Torino (Italia), mientras estuvo en River hizo 3 goles en 17 partidos; por eso se lo dimos a Bánfield donde mejoró (12 goles en 36 partidos), y a partir de ahí comenzó un periplo por muuuuchos equipos de Italia como Genoa, Fiorentina, Cagliari, Hellas Verona, Nápoli y nuestro querido Torino. Su promedio de gol es de 0,26 (112 goles en 425 partidos) aunque mejoró un poquito en su club actual (0,34); donde mejor se desempeñó como goleador fue en el Hellas Verona con un promedio de 0,48, motivo por el que lo transfirieron al Nápoli. Tampoco es un genio de las asistencias, tiene 29 en 425 partidos; en fin, no parece ser el goleador que River necesita; a lo mejor es un buen suplente.
Thiago Almada: este es bueno, pero difícil de concretar. Su prioridad es mantenerse en el fútbol europeo; sin embargo, no ha cerrado las puertas a River Plate y analizará las opciones después de la Copa del Mundo. Una contra: es re bostero.
También se habla de Agustín Canobbio, jugador del Fluminense y de la Selección de Uruguay, de 27 años (promedio de gol 0,13); Nicolás Domínguez de 27 años, volante ex Vélez que ahora juega en el Nottingham Forest inglés; Giovani Locelso de 30 años, hoy mediocampista del Betis; Ángel Correa de 31 años, hoy delantero del Tigres mexicano, con un promedio de gol en su carrera de 0,21 (123 en 587 partidos) otro que costaría una fortuna pero no será solución para nuestra falta del gol.
En fin, vistas las experiencias recientes (Castaño, Salas, Bustos, Galoppo, Kendry Páez) hay que afinar la puntería para incorporar nuevos jugadores.
Tienen que crecer los chicos, Beltrán ya es una realidad, Lucas Silva va por buen camino, Pereyra y Juan Meza parecen ser buenos proyectos que necesitan mejorar la fortaleza física, González tiene que jugar de 6 porque es su puesto pero no desentonó como 3, y Joaquín Freitas es muy bueno pero aún le falta confianza para el gol.

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