domingo, 21 de septiembre de 2025

Para atrás: dura derrota en Tucumán, sin juego ni alma

 Vos sos un arquero que juega en el fútbol europeo en un equipo mediocre y te llama River. La cabeza te revienta y venís corriendo: ¡voy a ser el arquero de River! un sueño cumplido que no te deja dormir. Cuando llegás, el arquero que venías a reemplazar revive como un perro viejo al que le traen a un cachorro, y vuelve a atajar como en sus mejores días y, además, empieza también a atajar penales. Ya empezás a no dormir, no por el sueño cumplido, sino porque el tujes lo tenés endurecido de tanto estar sentado en el banco.

Encima, cuando te toca atajar en un partido de cabotaje pero importante para la moral del equipo previo a un duelo decisivo por la Copa Libertadores, te mandás dos cagadas grandes como el Monumental: primero un centro, que no iba al arco, lo tirás por arriba del travesaño y lo transformás en un corner peligroso para el rival. Segundo: pensás "ahora me recupero de la cagada y atajo el corner sin problemas y además demuestro que salgo muuucho mejor que Armani que es un paquete cuando la pelota viene por arriba". Y resulta que salís peor que yo que tengo 70 años, quedás pagando frente a los delanteros, dificultás a tus compañeros que no saltan porque te ven venir a vos, y a los 12' sos el responsable de ya ir perdiendo 1 a 0.

Cuando yo era chico mi viejo decía: el arquero salió "a cazar mariposas".

Y ya no dormís, porque tu sueño se transformó en pesadilla. Tus errores le sumaron inseguridad a un equipo que deambuló por la cancha y que nunca pudo hacer pie.

Encima, el DT nos desconcierta a todos poniendo a los dos mejores jugadores del partido con Palmeiras como titulares: Rivero y Quintero. ¿Para qué? A Juanfer lo sacó a los 15' del segundo tiempo porque el colombiano no aguanta un partido entero ni descansando una semana, y Rivero terminó con una sobrecarga poniendo en duda a nuestro mejor jugador de la defensa para el duelo en Brasil.

Y si a todo eso sumamos que la camiseta de River pesa 100 kilos (y si no que lo digan Aliendro y Lanzini que en Vélez están jugando muy bien pero que con la banda roja parecían jugadores mediocres) por lo que Boselli -que lo respescamos porque en Estudiantes la rompía-, no pega una pero le pega a un delantero tucumano como si fuera un novato de cuarta división y comete un penal infantil que sentencia el partido.

Y Galarza Fonda, que en la selección paraguaya es pieza fundamental y hace goles, pierde 50 mil pelotas y tiene dos chances que tira afuera, y Borja, y Colidio...podría seguir pero no tengo ganas. Perdimos, pero ni siquiera los jugadores demostraron garra para tratar de suplir la falta total de fútbol.

Un pedido a la dirigencia: ¡por favor termínenla con esta camiseta roja y negra que parece de Patronato porque los jugadores creen que están jugando en el equipo entrerriano!

No voy a poner las estadísticas porque el partido no me merece ningún análisis.

En resumen: un desastre y un golpe a la moral del equipo previo a una instancia decisiva en la Libertadores.

El Hombre: VACANTE.

Una esperanza: si hay algo para destacar fue el debut como volante central de Agustín De La Cuesta, un pibe de 19 años que, en medio de este tembladeral que fue River en Tucumán, fue de lo mejorcito del equipo.

FORMACIONES:

Atlético Tucumán: Mansilla; Martínez (78' Villa), Ortiz, Ferreira y Brizuela; Sánchez, Ortíz, Godoy (63' López) y Laméndola (78' Ruiz); Bajamich (89' Abeldaño) y Díaz (89' Acosta). DT: Pusineri.

RIVER PLATE: Ledesma; Bustos, Boselli, Rivero y Casco; Galoppo (62' Portillo), De la Cuesta (62' T.Acosta) y Galarza Fonda (70' Meza); Quintero (62' Lencina); Colidio (78' Dadín) y Borja. DT: Gallardo.

Goles: 12' Clever Ferreira (AT) y 60' Lenadro Díaz (AT) de penal.

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